Los niños suelen comunicar su malestar antes de que una conducta desafiante aumente en intensidad. Observa los cambios en sus expresiones faciales, lenguaje corporal, comunicación o actividades. Reconocer estas primeras señales puede ayudarte a responder antes de que la frustración aumente.
Primeras señales de frustración
Tu hijo comienza a cubrirse los oídos durante una reunión familiar ruidosa. Ofrécele un espacio más tranquilo antes de que se sienta más abrumado.
Observa qué sucede antes de que tu hijo comience a sentirse incómodo o frustrado. Identifica patrones y considera qué cambios puedes hacer para brindarle apoyo.